Los frutos del hombre

Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después. El ser humano se compara con un árbol que siendo plantado en la tierra, no está produciendo el fruto que Dios desea, al ver el Señor como el árbol ocupaba espacio sin dar frutos decide cortarlo para plantar con toda seguridad otro árbol, pero el viñador le dice, no lo cortes todavía dale un tiempo más, a ver si se arrepiente y quizá comienza a producir frutos. ¿Qué fruta estamos dando? Son frutos de bien o de mal. Frutos que buscan agradar a Dios o a nosotros mismos. ¿Nuestros frutos alimentan a alguien? O ¿caen a tierra y se pudren? Sabemos que el dueño de la viña es el Señor y nunca dejará que el fruto se desperdicie, antes bien le dará un destino adecuado.

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Jesús; el unico camino al Padre🛣

🌄Buenos di@s! Leer⤵ En el momento que Dios creo al hombre soplo aliento de vida en él (Ge 2:7), y la Biblia dice que «fue el hombre un ser viviente» (Ge 2:7). Este término se refiere a que el Hombre no solo tenía la «vida física», sino también la «vida espiritual» y la «vida eterna» que Dios había puesto en él. Por lo tanto, en el momento que el primer hombre pecó, no solo entró la «muerte física», sino también la «muerte espiritual» y la «muerte eterna» con ese primer pecado. De esta manera el hombre por la vergüenza comenzó a esconderse de Dios (Ge 3:8), de la misma manera que hoy en día se esconde tras sus propias filosofías ateas, porque está muerto espiritualmente delante de su Creador. Con la venida de Jesucristo, Dios nuevamente quiere reconciliar al hombre por medio de Él (Is 53:5; Ro 5:10; Ef 2:13). Por lo cual entrego a su Hijo Amado, quien no cometió pecado y fue el único justo que camino en este mundo (2 Co 2:21; 1 Pe 2:22, 3:18), para cumplir con la ley de Dios que nosotros no pudimos obedecer, y morir por los pecados que tú y yo cometimos (Is 53:6; Ro 4:25; 1 Pe 3:18). Jesucristo antes de morir dijo «Consumado es» lo cual es «La deuda a sido Pagada» (Jn 19:30). Con su muerte el Señor estaba pagando por los pecados de aquellos que habrían de creer en Él, pero con la resurrección estaba devolviendo la «vida espiritual» o la «comunión con Dios» a todos los creyentes. Todo aquel quien cree en Jesucristo y lo recibe como su Señor y Salvador, recibe también el Espíritu de Dios que es nuestra promesa de parte de Dios para los que han de recibir la «Vida Eterna».